El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: la Iglesia, desde la tradición apostólica, que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón “día del Señor” o domingo. El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el "primer día de la semana", memorial del primer día de la creación, y el "octavo día" en que Cristo, tras su "reposo" del gran Sabbat, inaugura el Día "que hace el Señor", el "día que no conoce ocaso". El "banquete del Señor" es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete. Para los cristianos es el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor, El domingo, por la Resurrección del Señor, es establecido como día privilegiado, día de encuentro y de fiesta, día de celebración gozosa de todos, en un ambiente de familia, en el que no tiene sentido decir “me vale o no me vale la misa”, quitársela de encima como algo externo que hay que hacer y con lo que hay cumplir. No tiene ningún sentido.
