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8 de enero de 2016

UNA VENTANA ABIERTA. TODO SON SIGNOS. TODO ES LENGUAJE.

UNA VENTANA ABIERTA.
Representación del bautismo del Señor
Ermita del Rocío - Almonte -
TODO SON SIGNOS. TODO ES LENGUAJE.

Si Dios no existe nada tiene sentido, absolutamente nada.

Sabemos en el fondo de nuestro corazón las preguntas que nos brotan, lo que anhelamos, lo que es verdad y mentira, lo que nos ennoblece y lo que nos denigra, lo que nos da libertad y lo que nos hunde y esclaviza. Somos capaces de reconocer los signos, conocer lo que llamamos los múltiples abecedarios para poder leer. Es necesario conocerlos para poder leer. Le pasa al químico con el lenguaje de la química. Al informático con el lenguaje de los ordenadores. Al músico con los sonidos. Al arquitecto con las formas.

Hoy somos muy sensibles a lo que significan los lenguajes. A última hora todo es lenguaje. ¿Por qué no aplicar nuestra racionalidad para ver que todo son signos de la relación del hombre con Dios y de Dios con el hombre, y de cómo El, el Verbo, la Palabra, asumió nuestra naturaleza? Esto no es una pregunta que requiera contestación. Es más bien una pregunta llena de extrañeza, ante lo que requeriría una postura de admiración, gratitud y adoración.

Dos momentos en el mismo hecho: Jesús en la cola para recibir el bautismo, como un hombre más, que asume toda la naturaleza humana, su compromiso total. Y la proclamación de su divinidad. La proclamación de “Quién” es, la revelación de lo que está aconteciendo en el río Jordan. “Soy yo el que necesito que me bautices, dice Juan, ¿y tú acudes a mí?” “Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así toda justicia”. Entonces Juan lo permitió.