18 de febrero de 2014

UNA VENTANA ABIERTA. AL DIOS DESCONOCIDO POR LA HERMANA CARMEN PÉREZ STJ

      A menudo vamos a ofrecer unas reflexiones de gran riqueza que nos escribe la Hermana Carmen Pérez, Sierva de Santa Teresa de Jesús. La cual se ha ofrecido gozosa para compartir en esta web `` Los rollos o experiencias´´ como ella les llama cariñosamente. La Hermana Carmen pertenece a la compañía de Santa Teresa de Jesús, fundada por San Enrique de Ossó y Cervelló en 1876, dedicada a la educación de los niños y las misiones. Actualmente colabora con varias web católicas en las que comparte las experiencias. También dirige un programa de Radio María llamado`` El Dios de cada día´´  los martes. Desde la Comunidad de las Madres Dominicas de Baza agradecemos la colaboración a la Hna. Carmen, será un regalo de Dios para tod@s. Gracías Señor!


UNA VENTANA ABIERTA. AL DIOS DESCONOCIDO
        
            Sólo por Cristo sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona: el amor de Jesús, el corazón de Jesús, es el principio y el fin de todas las cosas. Esa es nuestra fe, nuestra esperanza, y la gran realidad del amor de Dios que se nos ofrece en la vida.

¿Recuerdan el fragmento del Nuevo Testamento, en los Hechos de los Apóstoles, donde aparece esta expresión: al Dios desconocido? Una zona de Atenas estaba rodeada de templos y santuarios dedicados a los diferentes dioses que tanto griegos como romanos veneraban. Allí se encontraban los templos más importantes de Zeus y Atenea, además de muchos otros altares y lugares de adoración erigidos en honor a varias deidades menores. Para asegurarse de que no hubieran pasado por alto ni un solo dios, los atenienses también tenían un altar con la inscripción “al Dios desconocido”

Pues, Pablo está hablando en medio del areópago y dice: “Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: Al Dios desconocido. Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo”.


 En cierta manera buscadores de Dios somos todos. Pero necesitamos de un encuentro para experimentar lo que dice Pablo: “eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo”. Es verdad que hay muchos que no lo buscan, otros que lo niegan, y en realidad sin saber lo que niegan. Niegan a Jesucristo sin conocerlo, sin saber Quien es. Ya sé que voy a decir una perogrullada: si lo conocieran, no lo negarían, no podrían negarlo. Jesucristo es realmente el gran desconocido por muchos.

En las puertas de nuestros templos, de nuestros sagrarios podríamos poner “al Dios desconocido”. Por eso estamos tan perdidos, tan sin rumbo. Por eso hay tanta desesperación, violencia, ya que sólo por Jesucristo sabemos realmente quienes somos y la grandeza que puede haber en toda nuestra humanidad, en todo lo humano, en toda relación y encuentro que nos abra a lo mejor de nosotros mismos y de los demás.  Sólo por Jesucristo podemos abrirnos, como hijos en la casa del Padre,  al sentido de nuestra vida y de nuestra muerte, de nuestro destino, vivir llenos de confianza y esperanza porque todos nuestros pasos tienen un sentido. Sólo por Él sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona. Sólo es seguro lo que se manifiesta en el Corazón de Jesús, la actitud que en Él alienta, la fuerza que en Él palpita.

“Es muy cierto, dice Romano Guardini, lo que tantas veces se predica de manera inadecuada: el Corazón de Jesús es el principio y el fin de todas las cosas. Todo lo restante que está firmemente asentado –cuando se trata de vida o muerte eterna- sólo lo está en función del Señor y gracias a Él”. Si los que decimos conocer y creer en Jesucristo lo conociéramos, y creyéramos realmente en Él, con lo que significa creer en alguien, confiar en alguien, estar seguros de la amistad de alguien, nuestra vida y entorno sería distinto porque lo comunicaríamos. No se sabe más que lo que se experimenta: la luz da luz, y la sal da sabor.

Siempre estamos ante el Corazón de Jesús, ante su mirada: ésta es nuestra fe. Todas las cosas todos los acontecimientos se realizan ante su mirada. Cuando nos sentimos mirados con amor nuestra vida cambia. La vida del cristiano es profundizar en su relación con el “Corazón de Jesús”, como ocurre en las relaciones más serias y profundas de la vida: amor en el matrimonio, amor de los hijos y de los padres, amor entre los amigos. Jesucristo no es un hombre genial con sus emociones, fracasos y éxitos, es el Hijo del Padre en quien se nos pone de manifiesto nuestra relación de filiación con Dios. El Corazón de Jesús nos pone de manifiesto lo que Jesús nos trajo, ha traído al Dios desconocido  y con Él, la verdad de nuestro origen y nuestro destino. Ha traído el Evangelio que no es sólo la traducción que expresa la Buena Noticia como decía Benedicto XVI.  Suena muy bien, pero está muy por debajo de la grandeza que encierra la palabra “Evangelio”. No es un discurso meramente informativo, sino operativo; no es simple comunicación, sino acción, fuerza eficaz que nos penetra, nos salva y transforma. 

Jesús de Nazaret anuncia simplemente a Dios; nos dice que Dios es real, que es nuestro Padre, que viene a nuestro encuentro. El Evangelio nos presenta un cuadro completo de la humanidad auténtica, en las Bienaventuranzas se nos muestra cómo se llega a ser hombre. El hombre sólo se puede comprender a partir de Dios, y sólo viviendo en relación con Dios su vida será auténtica. Pero Dios no es alguien desconocido y lejano, nos muestra su rostro en Jesús. La celebración de la fiesta del Corazón de Jesús nos hace vivir la experiencia de Teresa de Jesús: oración es tratar de amistad con Quien sabemos nos ama.

Todos los hombres desde hace ya más de dos mil años somos contemporáneos de Jesucristo. Eso es encontrarnos con Jesucristo: sentir su contemporaneidad con nosotros,  Él está siempre con cada ser humano que le busca. En el Evangelio de San  Mateo hay una frase que  conmueve: “venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Probémoslo. Es una invitación a acercarnos a la Iglesia, a dejarnos amar por Jesucristo, a sabernos hijos que van a la casa de su Padre y así también sabremos acoger a todos los cansados y agobiados.

11 comentarios:

  1. Me ha encantado. Desconocia lo del Dios desconocido

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  2. Muchas gracias Hermana Carmen, por sus palabras, por acercarnos a Dios con sus reflexiones, esperamos poder disfrutar en muchas ocasiones más de sus "rollos o experiencias.

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  3. Antonio Manuel Utrera18 de febrero de 2014, 18:33

    Gracias gracias JESÚS! Por la Hermana Carmen que tanto nos ayuda con las experiencias.

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  4. Antes de seguir mi camino,y de poner mis ojos hacia adelante,alzó otra vez,solitaria,mis manos hacia Ti,al que m acojo que en el más hondo fondo de mi corazón consagre,solemne,altares para que en todo tiempo Tú voz,una vez más,vuelva a llamarme.
    Abrasame encima,inscrita hondo ,la palabra: al Dios Desconocido: Suya soy y siento los lazos que en la lucha me abaten y si huir quiero,me fuerzan al fin su servicio.
    Quiero conocerte,Desconocido Tu que ahondas en mi alma!!!! Que suecas mi vida cual tormenta,Tú inaprehensible,Mi semejante!!!! Quiero conocerte!!!! Servirte quiero!!!! Si quiero!!!!
    Con todo mi amor......la Lolica!!

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  5. Gracias
    La escucho en radiomaría

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  6. Es un lujo poder escuchar las reflexiones de la hermana Perez

    Muchas gracias hermana!!!!

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  7. He descubierto hace muy poco esta audición. Gracias hermana! Es para meditar y seguir aprendiendo, me afianza en la Fe, y es un bálsamo sus audiciones. gracias. Gracias.

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  8. Gracias, por anunciarme un Evangelio que no es informativo, sino operativo,muchas gracias hermana Carmen cuanto bien nos hace Dios a través de su persona. Le llevamos en nuestras oraciones.

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  9. ¡Viva La Santísima Trinidad, la Virgen María, la Santa Madre Iglesia, usted y Radiomaria!

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